Medicinas: cinco fracasos y la gran bodega

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Jose_Urena

En 2019 se les encomendaron a Raquel Buenrostro, a principios del sexenio oficial mayor de la Secretaría de Hacienda y hoy titular de Economía.

Para concentrar las adquisiciones de fármacos e insumos médicos, se atacó por igual a industriales y farmacéuticos como vía para quitarles el control del suministro y de las importaciones.

Eso generó escasez.

Ante ella, se cambió el esquema: en lugar de las compras consolidadas se invitaron a las Naciones Unidas (vía Unops) y para un proyecto diferente se pensó en la eficiencia de David León para manejarlo.

No cristalizó y se optó por crear el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) con un gran aparato encomendado a Juan Ferrer.

Fue un fracaso evidente y cambió una vez más la estrategia:

Se desapareció el Insabi -la parte administrativa no ha concluido- y en su lugar entraría en funcionamiento el sistema IMSS-Bienestar con dos mandos:

Lo institucional está -¿o estaba?- a cargo de Zoé Robledo, director general del IMSS, y para aplicación y garantía de atención a los desamparados de la seguridad social se optó por Gisela Lara Saldaña.

No lo consideran práctico porque antes deben contestarse muchas dudas: a quién se encargaría, con qué recursos, cómo saber cuánto comprar, cómo distribuirlo con oportunidad, cómo controlar caducidades…

La idea choca con la misma realidad de los ensayos previos -la falta de planeación- y nace de una confesión de parte: Palacio Nacional reconoce el desabasto a pesar de las mil promesas de tener un sistema de salud tan eficiente como el nórdico.

Pero en fin, las agrupaciones farmacéuticas esperan datos y helas aquí: Canifarma (Miguel Lombera), AMIIF (Constanza Losada), Amelaf (Luis Verduzco/Juan de Villafranca) Consejo Farmacéutico Mexicano (Dea Herrera)…

Los afiliados convirtieron ayer en trending topic la noticia de la gran bodega, pero comercialmente han regresado a la incertidumbre de hace años.

HAY AVIONES, NO PILOTOS

1.- Un lector agregó una pregunta a la columna de ayer sobre el retraso en la recuperación de categoría 1 para la aviación mexicana:

-Si está en crisis esa actividad, lo cual está en duda, ¿por qué las empresas nacionales mantienen un gran ritmo de compra de aviones?

Es razonable en un mercado en expansión.

Pero la gran paradoja es la carencia de pilotos, sobrecargos, mecánicos y en general miembros de tripulación porque nadie los prepara.

Por eso el pirateo de personal entre compañías y los retrasos en vuelos -sobre todo en Aeroméxico- aunque esas fallas se atribuyan ante pasajeros a problemas aeroportuarios y saturación en el de la Ciudad de México.

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